junio 05, 2023

Montachoques

 


Vengar lo justo, decir sí: a ti.

Dar carácter a las lágrimas de tu madre

desquitar a las demás.

Creer que juegan contigo cuando son el juego mismo.

Hay golpes

triunfos

pérdidas.


No sé para qué todo esto

salió de sí.

Dar carácter y dar justicia

después el dolor.

 

Acá hay ganancias cuando el reparo se prolonga.

 

No sé qué sigue.

Besos de adiós

disculpas.

Tras la justicia

el dolor.

Justicia propia.

Vengar a

las demás,

vengar a las que vienen,

vengar la deuda histórica.

 

Nada,

esto tiene sentido. 

mayo 18, 2023

Hielos

 

Entonces perdonar y seguir. Olvidar la pesadumbre de lo dicho: seguir. Quedarse: seguir. Entonces dejar que las heridas no surjan, que no pase nada; si no se nombran no existen. Entonces callar: seguir. Entonces nada: seguir.

Recuerdo cuando la voluntad no era líquida, cuando algo tan sólido corría por el cuerpo y se sentía como algo vivo, como otra piel que sobreprotege algo. Recuerdo cuando sentir algo era motivo de esperanza. Si hay que seguir, ahora, es bajo condiciones adversas a lo pensado, a la filosofía inicial. Ahora, todo polvo, todo corre; polvos para todos.

Entonces seguir, ¿para qué detenerse? Entonces arrastrar, ¿para qué soltar? Entonces la manipulación, los trastornos, el sexo, la venganza.

Seguir: perderse. Ignorar la filosofía inicial, formular nuevas premisas; experimentar. Entonces cargarle el Todo a la Nada. Atarse a la menor provocación y liberarse cuando el lazo esté casi tenso.

Y la conciencia que no deja, pero el cuerpo actúa. Y las ganas que estorban, y el vapor que se añeja. ¿Para qué detenerse así? ¿Para qué de las manos que no dejan de buscar en otros cuerpos el perdón de su incomprensión?

 

Cuestionar en voz alta. Sentir sin entorpecer. Actuar con todos los ojos presentes. Seguir.

 

Lo dijo Werther, lo recuerda mi entraña: “[…] pues en medio de tantísimos quebrantos, todavía me queda espíritu para el intento”.


enero 31, 2023

Volví porque estoy rota

 

Quise construir un hogar porque de pequeña no tuve uno. Quise ser la mejor versión de todas las personas que me formaron porque ellas siempre quisieron más. Quise ser aceptada por mis padres teniendo lo que ellos no tuvieron: una casa sólida. Quise ser aceptada por mi madre forzándome a estar con una persona que era la-correcta-para-mí. Me siento como un caracol sin casa; me siento un gusano. Tengo donde pasar la noche, pero no tengo donde envejecer. Quise el sueño de mi hermana mayor: huir; pero yo sigo viva. Quise una familia basta porque la mía siempre fue incompleta. Ambicioné mal. Mi carencia me falló. Me siento como un caracol, aunque yo ya no viajo con ningún hogar.


febrero 01, 2022

¿Por qué no me creen?

 



Te dicen “escribe tus propósitos”. Los escribes. Te dicen “no te estreses”. No te estresas. Te dicen “no seas tan exagerada”. Intentas no ser tan exagerada. Te dicen “¿y sí pasó?, ¿es real lo que cuentas?”. Y ahí ya no sabes, dudas de lo que viste, piensas que tal vez no pasó y lo escribes. No lo inventas, describes. Como cuando te hacen falta limones y aguacates y lo escribes en un papel para después comprarlos. Los limones y los aguacates son reales porque hacen falta, alguna vez estuvieron ahí, son reales. Escribes tus propósitos: escribir más, ser menos exagerada, replantearme si las cosas que platico realmente pasaron. Piensas que probablemente es cierto: estés perdiendo la razón o que tu imaginación es tan verdadera que se unifica con la realidad. ¿De qué se trata todo esto? ¿Por qué he de desprenderme para encajar? ¿Por qué a los demás les molesta que exagere? ¿Por qué no me creen?




febrero 21, 2020

"Pero no tengo mañana"


Ahora entiendo la urgencia que tengo por hacer cosas tan deprisa; viajar, comer, tatuarme, comprar, salir, ver a mi familia, ver series, ver películas, llorar, beber, hablar, disfrutar, amar... Todo lo quiero hacer con urgencia porque no me queda mucho tiempo. ¿Cómo lo sé? Nací en México, vivo en EDOMEX, nací mujer; eso último me da la certeza de que debo correr, no me queda tiempo, voy a morir pronto. ¿Cómo? Un hombre (o varios) decide un día que mi vida le pertenece y si quiere me ultraja, cercena… me mata. ¿Qué le va a pasar a él (o a ellos)? Nada, es México, aquí se protege al violador, al acosador, al asesino, al homicida, a la escoria…

¿Si corro con suerte?, y no estoy segura ya de tenerla, me matará el Sistema de Salud (como mató a mi hermana). Si me da cáncer, porque hay antecedentes familiares, el Sistema de Salud mexicano me dejará morir, no me darán un tratamiento adecuado, serán lo más negligentes, y se acabó. ¿Tú? Tú aquí no vales nada…

¿Cómo creen que me siento cuando me repito esto todos los días? No soy la única mujer que vive con miedo, con rabia, con los días contados; claro que no soy la única. De diez a once mujeres mueren al día a causa de la violencia, de diez a doce a causa del cáncer. No hay reloj que me asegure cuántos minutos estaré aquí. ¡No hay hora que deje de mirarme con lástima! No tengo tiempo, la muerte me persigue y la culpa es ajena. Me van a matar, es la realidad que tenemos todas las mujeres. TODAS, sin importar la edad, estatus social, NADA, TODAS CORREMOS PELIGRO.

No lo quiero permitir, esa decisión no les corresponde. ¿Mi muerte será vengada? ¿Por quién? Por las valiosas mujeres que alzan la voz y que todos los días son amenazadas de muerte, acosadas y violentadas. También se juegan la vida, también son emboscadas.

 Ninguna mujer merece esta horda inhumana. ¡Los hombres matan, el Gobierno mata, el Sistema de Salud mata! Vámonos, vámonos a vivir nuestras vidas, a nuestro ritmo, sin prisa, sin temor. Vámonos, mujeres, a otro planeta, sin la escoria que anda suelta, sin gobiernos sin justicia. Vámonos vivas, no al cielo, no a descansar en paz. ¡Tenemos que estar vivas! Vámonos…

noviembre 21, 2019

Rendirse





En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.
William Shakespeare

Hay un grado de impactante lucha en aquellos que llegan a los nueve meses de gestación. Desde el vientre, el feto se aferra a la carne para después soltarla y ser parte de la vida. Producto útil, humano íntegro. De estas personas se puede esperar todo, puesto que, desde su origen, permanecieron en el camino para llegar al final.
Yo me rendí a los siete meses, pero la madre, fuerza en ella, optó por luchar, por retenerme el mayor tiempo posible para que yo naciera viva. Es cierto que no se puede obligar a un ser nuevo a nada; el inconsciente del producto, más las emociones de la madre, impulsan a algo... Ella esperó a que yo fuese igual de fuerte, y lo fui, un mes más. Si de algo estoy segura es de rendirme luchando.
Un mes de resistencia bastó para que mi lugar en este mundo cobrara sentido, ese mes me demostró que todo es posible y que, por ende, es mejor no indagar más de lo preciso porque siempre hay líneas intermedias que indican algo; esas líneas pertenecen a nosotros, y ahí estamos bien.
Cualquiera puede pensar que rendirse es un guiño de cobardía, nadie se toma la molestia de sugerir que existe un plano entre el éxito y el fracaso que establece un territorio vigoroso para quienes nos rendimos y que es igual de respetable que ambos lugares. Rendirse para contemplar, para cultivar algo desde ahí, rendirse para sentir la posible felicidad o la desdicha, para sentir ambas, para sentir más. Rendirse para no ser de nadie, para pertenecer al punto intermedio. Rendirse para mostrarle al mundo otro mundo, para ser de otros, para quebrantar dilemas, estigmas, para representarnos, para renunciar a aquello que está, que debe ser.
Piglia reflexiona en Respiración Artificial sobre las utopías, el exilio: “El destierro, el éxodo, un espacio suspendido en el tiempo, entre dos tiempos”. Quien renuncia se exilia de lo que está determinado y pasa a lo otro, a su utopía. Entonces, ¿qué sucede con el éxito? ¿Qué hay ahí? Hay una plataforma de triunfadores que logran levantar la bandera del Progreso, del Desarrollo que la Revolución Industrial creó. Una persona exitosa es aquella que otorga su tiempo a través de su trabajo para enriquecer a terceros, de esta manera progresa y ayuda al desarrollo de su país (aplaudo de pie). Un esquema social ambicioso que muchos emprendedores se esfuerzan en presumir. El triunfo, de este modo, puede ser la utopía que devora sus manos hasta desintegrarlas. Asfixia, frustración. Los nueve meses están en esa plataforma, hay manos estiradas que tiran del perseverante, del que sí le echa ganas, del exitoso y ahí lo mantiene, con una estrellita en la frente y latigazos en la espalda. La derrota, en cambio, se desiste de tomar estas manos y sólo caer.
Quien se rinde no es una persona sin valor, ésta sabe cuándo encontró su línea porque a pesar de saber que no logrará lo que todos piensan que es correcto, sigue luchando, pese a todo, jamás deja de luchar. Nadie como alguien que se ha visto en la derrota para saber lo que es tenerlo todo por voluntad: el inicio, la meta, la felicidad, el dolor… Personajes literarios nos han mostrado que esto es posible, que hay dignidad en el retiro.
¿Qué sería de la literatura sin los grandes gestos de renuncia? Pensemos en Antonieta Rivas Mercado y la bala en su corazón, pensemos que ella tuvo un mes (que se extendió casi una vida) para luchar y, sin embargo, antes de llegar a la meta (una muerte por enfermedad o por envejecimiento como notable escritora y actriz) escogió la línea divisoria entre el Todo y la Nada, escogió jalar del gatillo y revelarnos que rendirse también es un espacio estimable y bien poblado. ¿Quién puede juzgar a Antonieta? ¿Quién la puede señalar y nombrar fracasada? No, quien se rinde no fracasa, porque son obreros y obreras y dentro de sus ruinas decidieron parar la construcción, retirarse de la manera más distinguida y poco convencional. Escogieron liársela a la plataforma del éxito y desterrarse antes de que los devoraran.
Quienes nos rendimos no ganamos ni perdemos, no hay que confundirnos ni caer en conformidades impuestas por una sociedad que juzga por lo que cree ver y actúa con base en convencionales visiones. Así como el triunfo es celebrado y la derrota acogida por el consuelo, rendirse es una opción sensata y posible para cualquier persona. ¿Por qué nadie nos dice eso? ¿Por qué no nos recomiendan perseguir una meta que está en medio? ¿Por qué todo tiene que ser cabeza y pies y saltarnos el ombligo? “Lucharé para que el fracaso sea posible”, dijo Lemmy Caution. Se presiente una revolución ahí, una lucha en contra del enfoque progresista, una resistencia a ser la persona idealizada. Sólo en la frustración la utopía es real.    
De algo estoy convencida: voy a rendirme; entender que el ombligo es nuestra Tierra, como lo hizo Alejandra Pizarnik, quien mostró sorprendente fortaleza al hacer frente a una vida llena de sufrimiento y complejidades, y que al final, supo dónde encontrar su línea, dejar de correr, estar, morir. Sin saberlo, Pizarnik halló un camino, corrió, nos consta que corrió. ¿Quién puede decir que no es una rendida que sigue luchando? Hay pasión incluso en la manera en la que decimos “Me iré y no sabré volver”.
Quien se rinde es una persona que lo ha intentado y que ha sabido cuándo retirarse. Alguien puede padecer un dolor de cabeza, tomar una aspirina, seguir con dolor y luego enterrarse un cuchillo en el ojo. Quien se rinde no necesariamente debe morir para saber que está en su punto medio, quien se rinde puede amar las flores, cosecharlas, —si éstas no florecen— tirar las macetas. Es alguien que conoce el proceso y decide no llegar al final. No escoge el final porque ya pasó por el inicio y eso es suficiente. Podríamos decir que la renuncia es algo que verdaderamente nos pertenece; la victoria no es de nadie, el éxito siempre será para alguien más. Toda causa tiene su consecuencia. La derrota es símbolo de lucha personal, el éxito es el espejismo de un factor externo.
Yo no llego a la meta porque ésta te devuelve al inicio, todo se torna un círculo vicioso y suelo marearme. Desde el punto intermedio hay una calma y un libre albedrío que nadie más te puede arrebatar. Quienes nos rendimos tenemos derecho a levantar la bandera de dignidad y recibir festejos o abrazos de consuelo si es preciso. En el retiro hay paz, armonía; un encuentro contigo que es favorable o no: “Cuán dura la lucha, cuán inevitable la derrota”. Sí, es cierto, renunciar es estar en medio, dejar de avanzar, morir, o vivir con el estigma, pero esta paz, esta utopía, ¿también la gozan los exitosos?
La persona que, por ningún motivo piensa en rendirse, logra terminar su círculo: inicio, fin. Conoce y palpa aquello que el emprendedor desconoce. Hay que ser humildes, de verdad, humildes para saber retirarse. El éxito se ha olvidado de esta parte porque su objetivo es impulsar la fuerza de trabajo para crear un mundo mejor, con gente triunfadora que se olvide de ser humano y se esfuerce por ser figura, un ideal, un trofeo. Objeto de consumo. Objeto para estanterías ajenas. Algo que brille por lo que no es.
Los jefes de Bukowski conocieron a alguien que desde el inicio ya levantaba la bandera de los fracasos, un rendido nato que luchó como pudo y cayó como pocos. Pero tuvo más opciones, opciones que apoyaron su noción, no de una persona derrotada, sino de un rendido anunciado. Pero Bukowski no es un gran ejemplo de humildad, ni de nada [una disculpa].
Quien se rinde es una casa sin puertas, divaga entre las habitaciones sin poblar alguna. Es el cáliz de las mejores y peores decisiones. Tiene todos los sentimientos y se rinde ante ellos. Puede ser la mejor o la peor persona. Tiene una construcción y resuelve detenerla porque es lo más viable. O porque tomó una decisión, y eso implica grandes riesgos. Hay que reconocer que quien se rinde tiene ímpetu, no llega a nueve meses, pero escoge intentarlo.

Brenda Castillo


septiembre 11, 2019

Cenizas


La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te…
La noche sufre.

-Alejandra Pizarnik-

junio 26, 2017

Melancólico alimento...





Hace poco alguien me sugirió en el Gato Curioso que diera mi top diez de canciones y dije bueh, ¿por qué no? Acá doy un cóctel de rolas que puedo escuchar para siempre.
Como se trata sòlo de diez, escogí las más representativas para mi vida cotidiana. Ahora que veo, hacen falta varias que también me laten, pero hay que delimitar caray. Fue difícil darles número, todas son mi más.
Al final doy un pequeño extra, pequeñito por su popularidad.


Janis Joplin - Maybe
Sidney Bechet - Summertime
Tiken Jah Fakoly ft Amparanoia - Plus rien ne m'étonne
Sarah Jaffe - Clementine
Alpha Blondy - I wish you were here
Gnarls Barkley - Crazy
Zaz - Si jamais j'oublie
The Beatles - Here come the sun
Amy Winehouse - Rehab
The Cure - Doing the unstuck

(The pixies/Placebo - Where is my mind?)

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.
.
(:

Twitter: https://twitter.com/Ladurie_

Curious Cat: https://curiouscat.me/siemprerrada/post/162863663?t=1498284050

junio 01, 2017

Sabemos qué pasa los primeros de cada mes.
Hoy desperté sin poder respirar. 
Yo la hice respirar. 
Estaba aterrada. 
Luego le sostuve la mano y le dije "respira, hermana, respira".
No he dejado de temblar desde entonces. 
Hoy desperté sin poder respirar. 
Sabemos qué pasa los primeros de cada mes. 


Me haces mucha falta...

abril 27, 2017

Un día a la (jodida) vez...



¿Te ha pasado que tienes como esas ganas de escribir pero no sabes qué y escribes y no entiendes hacia dónde va la cosa y puede quedar un texto bueno, o malo, no sabes y terminas yéndote al carajo, bien al fondo, ahí, a la niñez, o más al fondo aún, al útero, o más al fondo…?

¿Te ha pasado que todo comienza porque el miércoles leíste un texto magistral de un escritor que conociste en una charla sobre crítica literaria y luego lo agregaste a facebook, y luego lo seguiste en twitter, y luego boom de pronto eres su sombra, pero en buena onda porque sólo admiras su mente, eso que expresa tan bien y que a ti apenas y te alcanza para preguntar “sobre qué voy a escribir”?

¿Te ha pasado que esa lectura se queda todo el día en tu memoria y el jueves, por a’i de las cinco de la tarde lees otro texto, no tan entrañable como el del miércoles, pero sí [¿te ha pasado que escribes mucho pinche ‘pero’ y te das cuenta y dices puta madre, cómo… por qué, carajo… Pues bueno,  luego le debes dedicar tiempo a ese tope porque si no, se te va el hilo de lo que estás tratando de expresar y eso?] fundamental para abrir tus horizontes y decir “necesito escribir algo”?


¿Te ha pasado que todo comienza por ti y al final acabas escribiendo las ideas de la otredad, dirás chingada vida, guardarás el texto, o en su defecto, cometerás el riesgo de subirlo a tu blog [ya nadie usa blog, ¡me lleva la…!] y ahí se acabó, adiós, buena suerte, regresa cuando puedas, cuídate?

abril 11, 2017

Libros que debes leer algún día




Algo debo estar haciendo bien para que muchos, de verdad, muchos de ustedes me pidan que recomiende libros. La lista que daré, como mencioné en la encuesta que hice en Twitter, será arbitraria. La mayoría de los libros son magníficos y es posible que ya los conozcan, si no, los invito a buscar su reseña; si les late: consigan alguno, léanlo y luego —si quieren— escríbanme qué les pareció.  

          Y bueno, aquí la lista de libros que son una maravilla.


1.  Anaïs Nin: Incesto: Diario amoroso
2.  Anna Kullick: Annaforismos II
3.  Arundhati Roy: El dios de las pequeñas cosas
4.  Bernardo Fernández: Cuello Blanco
5.  Carlos Octavio Janz: La cabeza
6.  Charles Bukowski: Pulp
7.  Cristina Rivera Garza: El mal de la taiga
8.  Eduardo Galeano: El libro de los abrazos
9.  Elena Garro: Los recuerdos del porvenir
10.  E. M. Cioran: Silogismos de la amargura
11.  Fabio Morábito: El idioma materno
12.  Franz Kafka: Diarios (1910-1913)
13.  Guadalupe Nettel: Después del invierno
14.  Ian McEwan: Chesil Beach
15.  Italo Calvino: Las ciudades invisibles
16.  J. M. Coetzee: Desgracia
17.  Jean Rhys: Ancho mar de los sargazos
18.  John Fante: Pregúntale al polvo
19.  John Steinbeck: Las uvas de la ira
20.  Jorge Luis Borges: Manual de zoología fantástica
21.  José Revueltas: El luto humano
22.  Juan Carlos Onetti: El Pozo y Los Adioses
23.  Juan Rulfo: Pedro Páramo
24.  Julio Cortázar: La otra orilla
25.  Mario Levrero: Diario de un canalla. Burdeos, 1972
26.  Matías Celedón: La Filial
27.  Octavio Paz: Blanco
28.  Sándor Márai: El último encuentro
29.  Teresa de la Parra: Memorias de Mamá Blanca
30.  Tim Burton: La melancólica muerte de Chico Ostra
31.  Toni Morrison: Beloved
32.  William Faulkner: Mientras agonizo

Esta lista está muy variada, espero encuentres algo que te guste, todos los libros que menciono valen mucho la pena.
Puedes escribirme a: siemprerrada@gmail.com o mandarme un mensaje directo en Twitter: @Ladurie_

Eso es todo,
hasta luego.     



febrero 15, 2017



Diez pretextos que usamos para no escribir una sinopsis (o la tesis, o la tarea o algo)


[Porque nadie me lo pidió y porque no quiero escribir la sinopsis de mi novela, aquí tienen los diez pretextos (según yo) que usamos en la vida cotidiana para procrastinar la escritura].

10. No sirve mi computadora
9. Olvidé qué iba a escribir
8. Hace frío
7. Estoy sobria (o)
6. Tengo sueño
5. No tengo lápiz (bolígrafo, pluma de gorrión…)
4. Mejor escribo una entrada a mi blog
3. No me llega la inspiración
2. Escribo mañana
1. No quiero escribir


El orden puede variar. Usted mande su opinión a: siemprerrada@gmail.com
Hasta luego.

enero 11, 2017



Te escribo —sólo— porque tengo necesidad de leerte. Poco hago distanciándome de lo que alguna vez fuimos. Respuestas cortas, intensas. En cada diálogo había un golpe que nos hacía estallar. Tus preguntas, mi poca fuerza. Cuánto dolor en no poder ser, en planear cosas desde lejos, en tocar nuestros rostros suponiendo que las manos eran del otro.
Te escribo porque te pienso, porque estás ahí, como yo, en silencio. Y recuerdo y hay peligro en ello.

Busco la réplica, te utilizo, como todo lo que me haga llegar a ti.



enero 04, 2017


Que tienes que hacer algo por los demás, por ti. Te enfermas. Pides que te ame, mientes para que te lo demuestre más, como quisieras. Te niegas a centrarte en la realidad. Sabes que debes buscar cimientos, sabes que casi no tienes. Sabes mentir, lo sabes. Y tienes muchas cosas por hacer, tienes que vivir. Todo anda mal, todo. Lo sabes, desgraciadamente lo sabes. ¿Qué estás haciendo para mejorar tu decadencia? 
Te enfermas…

octubre 13, 2016

Creciente






Son las siete con siete, me iré de aquí a las ocho. Llegaré a casa a las nueve y media. Quiero que estés a mi regreso, y así todos los días hasta que olvide para siempre que nunca volverás a estar...

octubre 12, 2016

Debo escribir mucho, debo vaciarme. En algún momento diré que fue la peor época de mi vida. Que ya, quedó registrada tanta jodida suerte.

Debo escribir. Escribir escribir escribir escribir escribir

octubre 06, 2016



Hemos tenido la necesidad de una compañía, pienso, por ejemplo, en mi papá y en todas su parejas, luego pienso en mi mamá (que ha sido más independiente en ese aspecto) y confirmo que esta dependencia proviene del lado paterno. Pero dejando de lado la parte compañía-sentimental, menciono que soy la tercera de cuatro hermanas. Mi hermana Ana y mi hermana Karen siempre vieron por mí; mi mamá, de cierta manera, me sobreprotegió porque me veía muy “menudita” tal es el caso que hasta los cinco años me mandó al kínder porque jamás me vio “preparada” para estar sin protección. Mi abuela también me cuidaba mucho y así la familia. Luego fui creciendo y como saco, fui buscando perchero de donde colgar. Mi familia (padres, hermanas, sobrino, abuela) ha estado ahí para mí, así pues, no he estado extremadamente sola. Ahora me enfrento a situaciones en las que debo estar sola, y casi no lo digo pero sí me da miedo. Al hallarme en este caso, mando mensajes y ya, estoy en compañía. Me da gracia aceptar que esto me pasa. Por otro lado, no sé por qué las circunstancias me han orillado a personas que me protegen (llámense familia, profesores, parejas, amistades…), siento como si fuera algo normal. En algún momento debo aprender a vivir fuera de un cascaron, imagínate, un día viajo sola y me pierdo y qué haré. Por ese lado me siento incompleta, sé que las personas cercanas a mí necesitan de una Brenda entera y no de una desvencijada que requiera siempre de alguien para andar. En fin, quise metaforizar la pena que llevo actualmente, necesitaba escribir. Ya sabes que este ejercicio ayuda a veces. Me sorprende retener el llanto y darle a las teclas. Ayuda mucho negarse a escribir el verdadero dolor y sacar otras cosas.

Tarde o temprano narraré la ausencia que llevaré por el resto de mis días. Estoy muy triste pero también tranquila.

Allá en donde estés, mira, seré valiente porque me mostraste que es posible; tú lo fuiste.
     

septiembre 18, 2016




(Has sentido, ese vacío, esa vida destruida. Te has sentido destruida, has sido vida. Te has levantado de la cama, sin querer hacerlo, has visto a tus padres, has visto a tu familia. Te sorprende, que nada de eso te pertenezca. Has bajado, has bajado poco a poco en un féretro, te has visto muerta, te has visto destruida. Han llegado a ti, todas esas ruinas, has tenido que deconstruir bajo el sol. Has tenido que gritar, en medio de tantos vivos. Has dicho que la autodestrucción no se quita si sigues despierta. Has estado despierta. Te ves. Te odias. Has odiado, realmente odiado, a la misma persona que siempre está detrás, enfrente, a un costado de ti. Te odias, claramente. Has caminado, tanto. Has caído, tanto. Has vencido, te lo aseguro).

Voy a contarte algo:

Abrí este blog porque me gustaba alguien que también tenía uno, entonces ambos escribíamos y nos leíamos. Tengo ese lado cursi, ¿sabes? Luego él ya no escribía, pero yo sí. Él se fue, y yo me quedé. Seguí escribiendo.
Un día, recibí una noticia que destruyó una parte de mí (fue algo que afectó directamente las convicciones de mi futuro, no me gusta hablar de eso, a veces no me gusta hablar de ciertos temas con nadie, de verdad, con nadie), y me alejé de todos, y lo único que me quedó fue este blog para confesar todo eso que sentía, que me hería. Después, mucho después, mi vida más o menos mejoró. Borré muchas entradas que tenía aquí porque lo único que me provocaban era sufrimiento. Dejé lo que más o menos me representaba. Siempre que vuelvo acá, es porque estoy mal, y subo algo y digo, “bueno, ahí se va” como un mensaje dentro de una botella en el mar. Trato de dejarlo todo aquí, no es posible. En fin, intento hacer algo por mí.
Quiero mucho este espacio porque es mío, esa sensación de libertad realmente me alivia. Me gusta saber que hay alguien leyéndome y a su vez, identificándose con algo que comparto.
Sólo es eso.


B.

agosto 31, 2016

Elegir


Estoy enferma, enferma estoy, estoy bien enferma, insoportablemente enferma, enferma enferma enferma.
Lo que hice sólo lo puede hacer una persona [       ].
No tuve otra opción, nadie estuvo ahí para decirme lo contrario.

Actúas sobre tus pasiones sin saber el daño que puedes causar.
Ningún daño.

Decía que debo experimentar toda clase de emociones.

Quiero…

Vales madre.

Creación antisocial:

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