septiembre 20, 2014

Maculados

Olivier Valsecchi

Seguimos enclaustrados en la mente
somos los maculados huéspedes
           de la alteración de la conciencia

nos quedamos
no
no en el corazón
—eso es absurdo—
somos pioneros de la dopamina
y no de los latidos
que evocan una vida agonizante

nos quedamos
ahí
en ese sitio
en ese baúl
ajeno a la certeza
repelente a la realidad

nos quedamos habitando
el uno del otro
dentro
en el inconsciente
donde mora lo posible
lo intangible para el sujeto
la casa del silencio 
                      estridente
ahí estaremos
por varios
varios años
arrimados a los trastornos
a lo que se siente y vive flotando

ahí
ahí anidaremos
siempre
desconociendo
irremediablemente
 el olvido.







Brenda Castillo




septiembre 05, 2014

El córvido


Poe me dijo al oído: “Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas”. Y es verdad...






El cuervo es una figura retórica y la literatura lo conserva en su memoria. Éste depende de la tinta azabache del escriba para pigmentar sus diabólicas y casi siempre lustrosas plumas. En su amenazadora mirada se refleja la agonía de quien le escribe mientras que en su pico se vislumbra la curvada lápida de algún fallecido narrador. Su vetusto cuerpo se sostiene de dos filosas y menudas patas, como las de un quebrantado y a su vez majestuoso escritorio.

El cuervo es un necrófago distinguido que aguarda, con notable impaciencia, los restos de la presa que la crítica probablemente le está a punto de dejar. Es un córvido imponente; el insomne cielo se deja volar por encima de él. Los taciturnos lectores le temen y, de este modo, enaltecen su potestad; ven en su vuelo el innombrable luto de alguna eviterna historia.

Hay veces que el cuervo es un ave común, un ave que irradia temor, inteligencia y una malograda melancolía. Desde su agónico interior el cuervo envidia el eterno sufrimiento de quien le crea y, por ende, disfruta con goce tremebundo sacarle los ojos.

Es así como este pequeño demonio llega a ser la gran musa de muchos ciegos, él lo sabe y por las lúgubres noches —“atónito, temeroso, dudando, soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido jamás a soñar”— visita gélidos lares para que el puño temblante de alguien pueda morir de él… “y nada más”.



Brenda Castillo




agosto 29, 2014

Jugaremos en el bosque...

Rorschach





     Pasa que las conejas son ninfómanas por voluntad y les gusta saltar para presumirlo. Los conejos se avergüenzan y se cubren los ojos cuando las conejas, embaladas en su indómito deseo sexual, se les entregan sin esperar un futuro amoroso a cambio. Los conejos se sienten sexualmente utilizados y sufren muchísimo porque ellos sí se enamoran.


* * *



     Fuimos al bosque a cazar conejos, pero al final nos arrepentimos. Así que tuvimos que cazarnos entre nosotros. Seremos felices para siempre.


* * *



     El cortejo del conejo es casi siempre el mismo: Salta sobre la coneja, la coneja se deja saltar y listo. Ambos quedan cortejados.


* * *




     Una zanahoria se desnuda y enamora inmediatamente al conejo. El conejo hará todo lo posible para poseer a la zanahoria. La zanahoria se sabe deseada y lo goza malvadamente. El conejo intenta cortejarla, pero la zanahoria no se deja. Intenta invitarla detrás de un árbol para hacer cosas, pero la zanahoria no se deja. Acomplejado, el conejo decide pagar por los servicios de la zanahoria, ésta accede, sin embargo, cuando llega el momento de poseerla; una coneja, con total alevosía, toma del rabo a la zanahoria y se la come. El conejo admira a la coneja. La coneja, con los labios llenos de zanahoria, intentará poseer al conejo.





Brenda Castillo



junio 30, 2014

Rorschach

Hermann Rorschach 





Sin denuedo
Así la miseria del cantinero que escucha, sin denuedo, a la persona vencida del otro lado del reflejo.
                                                    
       
                                                      * * *

En derrota
Le dijo:
—Caballero, hágame un favor: quíteme el libro, déme un abrazo y lléveme a casa.

                                                 * * *


Piel ajena
Decidió olvidarle para siempre. Se arrancó toda la piel.

        * * *

Apetencia
El biógrafo era tan ávido a la lectura que terminó comiéndose a sí mismo.


                             * * *

Solo
Sólo tenía que escribir un par de palabras antes de dormir. Trazó su epitafio.


                                                                                                        * * *


Túnel
—Estoy a punto de encontrarte— dijo, mientras escarbaba en su herida.



...

BC

junio 08, 2014

A remotis


Noell Oszald





Olvidaré mis débiles caprichos
y me iré de tu lado tan de pronto
que ni yo misma sabré que ya parto...


BC

Creación antisocial:

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